Los retratos de Irene Iribarren destacan por una sensibilidad muy particular, en la que se combina la observación cercana de las personas con un lenguaje plástico que transmite serenidad y descubrimiento de la verdadera persona.
Irene siempre consigue que los personajes retratados no se limitan a la representación física, sino que buscan captar la esencia del personaje, aquello que lo hace único. Esto genera en el espectador una conexión emocional inmediata.
La elección de tonos equilibrados y envolventes aporta armonía, sin miedo a la fuerza y acercando al retrato a un espacio íntimo y reflexivo.
Aunque bebe de tradiciones clásicas del retrato, Irene aporta una visión actual, fresca y sincera, que hace que sus obras resulten atemporales. Cuando Irene encontraba dificultades con algún personaje acudía al Museo del Prado, como quien acude a un hermano mayor, para ver como habían resuelto Velazquez o Goya sus encrucijadas. Como si pudiera hablar con ellos en un vis a vis en la cumbre del arte.
La atmósfera de sus retratos invita a detenerse, a contemplar, a dejarse llevar por la verdad que emanan los rostros y las poses. Las miradas de sus retratados son vivas y poderosas, arrastrando el gesto que lleva esa mirada.
Es evidente que en su obra se saborea la sólida formación artística, pero nunca queda en lo meramente técnico; siempre hay un trasfondo emocional que sostiene la obra y la hace vibrante.
En 2019, Irene Iribarren realizó un retrato de S.S el Papa Francisco que se encuentra en la Nunciatura Apostólica en Madrid.
En 2019, Irene Iribarren realizó un retrato de S.S el Papa Francisco que se encuentra en la Nunciatura Apostólica en Madrid.
Irene Iribarren realizo varios retratos del Cardenal Manuel Monteiro de Castro (2013) destinado al esplendido Palazzo della Cancelleria del Vaticano. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1990, fue la Sede del Gobierno de Napoleon Bonaparte en Italia. Tambien del gobierno de Benito Mussolini y posteriormente devuelto al Estado Vaticano su legitimo dueño. Construido de 1486 a 1513, fue el primer Palacio de estilo Renacentista en Italia.
Siendo Nuncio Apóstolico fue retratado para la Galería del Colegio Pontificio Portugués de Roma.